






Prosigamos el recorrido por la rama de la perfumería y la cosmética. Sería muy difícil aquí discriminar a las marcas presentes en el mercado que respetan los Derechos Humanos... y Animales. Más adelante veremos por qué.
Si nos detenemos a mirar los hermosos frascos de perfume o los innumerables subproductos cosméticos que existen, acabaremos encontrando una etiqueta o una inscripción moldeada en el vidrio que indica: France / Spain / Italy... No hay que dejarse engañar por esto. Es cierto que las fragancias y ungüentos son envasados en Europa, pero ¿de dónde procede el producto original? De nuevo hay que retornar al eufemísticamente llamado Tercer Mundo para conocer las extensas plantaciones de vegetales aromáticos, y las minas de plomo y fábricas de alcohol y demás sustancias excipientes de las que se obtienen, respectivamente, las materias primas para la elaboración de colonias y maquillaje. Cómo no, recolectadas y transformadas por obreros mal pagados, en condiciones penosas y formando junto a ellos un amplio contingente infantil.
Además de todo esto, está la experimentación y "pruebas testadas" en laboratorios. Obviamente, cualquier buena marca que se precie utilizará organismos vivos para esta tarea. ¿Y qué mejor que emplear animales? Por citar uno de estos atroces procesos, explicaremos en qué consiste el test de Draize: dicho test posee dos fases, una en la piel y otra en los ojos de conejos albinos, puesto que son los más baratos, dóciles y fáciles de reemplazar. La primera se basa en afeitar el lomo del animal, retirar la piel con un esparadrapo y aplicar directamente sobre la carne diversos productos químicos, estudiando las reacciones dermatológicas que, obviamente, son terriblemente molestas para el animal. Y la segunda, más cruenta, estriba en levantar el párpado de uno de los ojos del conejo y suministrar en la superficie ocular la sustancia en pruebas. A medida que transcurren los días, el ojo afectado se convierte en una masa de llagas y pus, con el consiguiente sufrimiento que esto le acarrea al lagomorfo.

AnimaNaturalis

Este mineral, mezcla de columbita y tantalio, es esencial puesto que es uno de los componentes de los condensadores electrolíticos de casi cualquier aparato eléctrico. El problema de su existencia es, una vez más, el lugar donde se encuentra: Centroáfrica, tristemente afamada por los relativamente recientes genocidios del Congo y Ruanda (casualmente, dos de los principales países exportadores de coltán). Además de todo cuanto su extracción, que no creo necesario explicar porque el apartado de minerales para cosmética es extrapolable, es probable que este escaso óxido haya sido [y vuelva a ser] causante de guerras civiles y disputas por su control. Caso similar a los diamantes de sangre.
En síntesis, concluyo esta entrada con la esperanza de que, al menos, los lectores tengan la suficiente formación como para realizar algo tan simple y revelador como es mirar la etiqueta antes de comprar. Feliz y (espero) concienciada Navidad.
¡Hasta pronto! ¡No olviden comentar!
Entrada dedicada a Isa.
Bibliografía:
-El test Draize. AnimaNaturalis
-El coltán, un mineral estratégico. Lunar, R., & Martínez Frías, J. El País, 26/09/2007

Lucha a garrotazos. Francisco de Goya, 1819 - 1823
Volviendo al tema, no podemos ponernos en la piel de quien vivió aquella guerra, fuese cual fuese su ideología, sólo hacernos una vaga idea de lo que ocurrió. Por ello, considero que no es adecuado denigrar o exaltar según qué razones impulsaron a unos u otros contendientes a realizar determinadas acciones. En pocas palabras, la Guerra Civil terminó hace setenta y dos años y mucho ha llovido desde entonces.
Además, ¿qué se conseguiría con cambiar de sitio los restos de Franco? ¿Acaso va a devolverle la vida a alguien, va a arreglar alguna disputa? En todo caso, se gastarán fondos públicos que bien podrían aprovecharse dentro de la propia área de Cultura. Fondos de los que andamos escasos en estos tiempos.
En conclusión, opino que hay que establecer prioridades y darle su justa importancia a los asuntos que, aunque no deberían desmerecer nuestra atención, quizá este no sea el mejor momento para abrir nuevas polémicas con respecto a ellos.
¡Hasta la próxima entrada! ¡No olviden comentar!

En el coche. Roy Lichtenstein, 1963
Otra cuestión observable en todo esto es que esta tendencia a suavizar los tabús es relativamente reciente; solemos pensar que la sociedad actual es, aparte de la mejor de cuantas han existido, la más permisiva y liberal respecto a asuntos "pantanosos"; pero esto tampoco es así, ni mucho menos.
Siempre he sido de la opinión de que una de las mejores maneras para entender un proceso (de reciente evolución) es recurrir al cine y la televisión. No porque esté en contra de la literatura, sino porque verdaderamente es en los medios de comunicación donde se manifiestan con más fuerza los cambios de mentalidad. Entrando en materia, quizá el ejemplo más claro de todo esto se encuentre en las series televisivas. Si examinamos con atención las de finales del siglo XX (1980 - 2000), nos daremos cuenta que en numerosas ocasiones se tratan temas escabrosos o simplemente "mal vistos", sobre los cuales incluso se hacen bromas y chistes de humor negro. No obstante, desde hace relativamente pocos años, esto se ha invertido y hoy día numerosos programas tan sólo pasan por encima de los temas problemáticos o directamente los evitan (naturalmente hay excepciones). Las dosis más edulcoradas de mojigatería y moral bienpensante las encontramos en la programación juvenil, donde en ocasiones los niveles son tan altos que resultan insoportables. Me remito a una famosa cadena de televisión musical (ya saben a cuál me refiero) que, en su parrilla, alcanza la cumbre de la desfachatez en un espacio en el que numerosas jovencitas (con la cabeza algo vacía, pues así hay que tenerla para participar en este concurso) que compiten entre histéricos alaridos y pisotones de tacón por averiguar quién es la mejor amiga de P.H. (he preferido no dar nombres porque, tal y como están las cosas, no me extrañaría que alguien "de arriba" no tenga nada mejor que hacer que reclamar derechos de autor). Saquen sus propias conclusiones.

¿Qué, estás celosa? Paul Gauguin, 1892
Por último, el caso del cine es quizá el más lamentable. No comparto la opinión que tienen algunos sobre que "las películas de ahora son una porquería"; pero la verdad es que gran parte de los celuloides actuales deberían ir directamente a la incineradora municipal. No sólo porque el argumento del filme no resulta atrayente, sino por las legiones de "fans desquiciad@s" que llenan las salas. Quizá dichas películas no son tan "malas", incluso podrían resultar agradables para pasar el rato; pero las muestras de fanatismo exacerbado de los fans mencionados anteriormente quitan las ganas de echarle un vistazo.